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2 nov 2011

Un cuento para dormir:




Tosi era una guapa princesa que vivía en un altísimo castillo.

Era una princesa muy especial pues pertenecía a la familia de los dragones guardianes del sueño de los niños.

A Tosi, le gustaba asomarse al balcón de su altísimo castillo y desde allí, cada noche, cuidaba de que los niños durmieran tranquilos y tuvieran felices sueños.

Una noche, Tosi vió como se encendían las luces de las casitas de los niños.
-Aisssss ¿por qué se despiertan y no pueden dormir?

Entonces Tosi descubrió lo que ocurría: los monstruos y las brujas malas habían salido de su escondite y estaban asustando a los niños. Tosi se enfadó muchísimo y con un fuerte rugido lanzo una enorme llamarada de fuego.

-Ay, ay, ay...que me quemo- gritaban los monstruos y las brujas sin dejar de correr. Y corriendo, corriendo desaparecieron para siempre.

Desde entonces, Tosi vigila las casas de los niños para que nada les pueda asustar y así duerman tranquilos y tengan felices sueños.

Y, colorín, colorado, este cuento se ha acabado. ¡A dormir!


© Texto: Y.Salvatierra
© Ilustración: D.Violi

22 sept 2011

El cofre de las ocho piedras preciosas

"... la gran maga le dió a Kash-Lumn un cofre con 8 piedras preciosas para que la ayudara a encontrar el lugar en el que habita la fórmula mágica de la felicidad."



Traemos al nacer un valioso tesoro, un cofre con 8 piedras preciosas: la alegría, la tristeza, el miedo, la esperanza, el disgusto, la ira, la sorpresa y la aceptación.

Ellas brillan y brillan cada vez que nos sentimos en peligro, nos enfadamos, nos damos cuenta que las cosas son como son, nos asombramos con lo inesperado o nos apenamos al perder lo que queremos. Ellas nos avisan cuando se abren ante nosotros infinitas posibilidades, cuando la injusticia nos amenaza o cuando nos sale una sonrisa porque las cosas nos salen bien.

Las emociones nos acompañan en nuestro camino hacia la madurez y nos enseñan como no salirnos de él. No hay emociones buenas y emociones malas, todas y cada una de ellas son necesarias para nuestro desarrollo emocional y para ayudarnos a encontrar la fórmula mágica de la felicidad.


© Y.Salvatierra, setiembre 2011